

Las cosas que quedan…
Un relato íntimo sobre la evolución del vínculo con las mascotas y el peso de su ausencia. El autor reflexiona sobre la transición de ver al perro como un animal exterior a considerarlo familia, cuestionando la validez del duelo social. A través de objetos cotidianos —pelos residuales, un bolso vacío y tumbas en el jardín—, explora cómo la "humanización" es, en realidad, una respuesta a un mundo cada vez más desalmado.
3 Min. de lectura


El amor no se peina
"El amor no se peina" es un relato conmovedor sobre la paradoja del afecto. Con un tono humorístico y reflexivo, el autor contrasta su propia torpeza para cuidar el pelaje de su perra, Akira, con la habilidad de Graciela, solo para descubrir que la elección de la mascota no se basa en estas destrezas, sino en una conexión inexplicable con Leonel. La historia concluye que el amor es un regalo inmerecido, no un premio por méritos.
2 Min. de lectura


Akira, la que nos miró
Un relato íntimo sobre cómo Akira no fue elegida, sino que eligió. Entre la mirada de Austin, la ternura de Amigacha.
3 Min. de lectura


Austin y el bolso de la loca linda
Austin no era un perro, sino un señor, un bichón frisé con modales diplomáticos. Para viajar o entrar en lugares prohibidos, se convertía en un polizón silencioso dentro de "la loca linda", un bolso chillón. Su dignidad para infiltrarse y su paz de ser amado definen a este compañero, cuyo recuerdo perdura en el crujido vacío de aquel bolso.
2 Min. de lectura


Antes de ser Amigacha era Lola...
Antes Lola, ahora Amigacha, esta perra de modales firmes y pasado callejero narra su vida: desde la niña que la amó hasta la traición de la mudanza, su vida con El Negro y su arte de robar bolsas (gestión de recursos). Una historia de lealtad perruna, dignidad innegociable y cómo se instaló en un hogar (y en una silla) para ser, por fin, una historia.
5 Min. de lectura


Los pelos del perro
Semanas después de la partida de su perro, sus dueños siguen encontrando sus pelos blancos por toda la casa. El silencio es un vacío, pero cada pelo es una reliquia, un rastro del amor perdido. La esperanza absurda es que, juntando suficientes, puedan armar al perro otra vez, conservando así un fragmento de su calor.
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