
Mientras se duermen las piernas
- 30 abr
- 2 min de lectura
Hay gente que lee en el baño. Lo dice sin vergüenza, incluso con cierto orgullo, convencida de que encontró un atajo a la felicidad. Y puede ser. Leer ahí tiene algo de refugio, de tiempo robado, de mundo propio mientras del otro lado alguien golpea la puerta y pregunta si falta mucho.
Yo no leo.
Yo me siento con el celular y anoto cosas.
No escribo cuentos. No armo historias. Apenas dejo caer frases sueltas, ideas que aparecen sin pedir permiso. A veces una imagen, a veces una palabra que me gusta cómo suena, a veces un recuerdo que vuelve sin contexto. Y con una puntería notable, casi siempre cuando no tengo dónde apoyarme cómodo.
Porque esas cosas, si no las agarrás en el momento, se van. Se escapan con una facilidad que da bronca. Después querés acordarte y ya no están. Queda una sensación vaga, parecida a cuando te levantás seguro de que soñaste algo buenísimo… y lo único que rescatás es que había alguien conocido y que todo tenía sentido.
Entonces me siento, apoyo el celular en la pierna, y escribo. Mal, incómodo, torcido. Pero escribo.
Ahí, en ese lugar donde nadie espera nada de vos, donde el tiempo se estira un poco más de lo normal, la cabeza se afloja. Aparecen cosas que en otro lado no aparecen. Ideas que en la mesa del living se hacen las interesantes y no bajan.
Aunque a veces las piernas se duermen.
Y uno sigue un rato más, igual. Negociando con el cuerpo. “Una más y me levanto”, que es la misma mentira que usamos para todo en la vida. Hasta que el hormigueo avisa que la cosa se va a poner seria y hay que salir antes de que haya consecuencias logísticas.
Pienso en Casciari y en esa costumbre suya de leer en el baño, desde chico. Me causa gracia la diferencia.
Él entra a ese espacio a llenarse.
Yo entro a vaciarme.
Él sale con páginas leídas.
Yo salgo con frases sueltas… y con la circulación en duda.
A veces quedan ahí. A veces no. Pero alguna que otra vuelve, se junta con otra, y algo se arma. Uno ni registra cuándo pasa.
Solo sabe que salió del baño con más de lo que entró.
Y con menos sensibilidad en las piernas, pero bueno, eso ya es otro tema.


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