Las madres
- 20 oct 2025
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Actualizado: 21 oct 2025

Las madres son un misterio que uno empieza a entender tarde.
De chico, la tenías ahí, incondicional y molesta.
La que te esperaba despierta cuando volvías del baile, la que te hacía la comida que odiabas con la excusa de que “es sana”, la que te gritaba que te abrigues cuando te ibas a patear la pelota con los muchachos.
La que te decía cuando venias lastimado de ese mismo partido, “no habrá sido trabajando”, (pero antes se fijaba si no era de gravedad…)
Y después pasa la vida.
Y te encontrás recordando cosas insólitas: el olor a ropa limpia con jabón en pan, el olor a mandarinas una tarde al sol en invierno, el repiqueteo de los platos en la cocina, el modo en que tu vieja sabía si estabas triste sin que abrieras la boca.
Eso.
Eso es lo que te acompaña cuando ya no está para preguntarte si comiste.
Porque lo jodido de las madres es que uno se da cuenta de su tamaño cuando falta.
Cuando ya no hay nadie que te espere en la ventana, ni que te mande el mensaje ridículo de “tapate, que refrescó”.
Ahora sabés que lo que parecía repetición era amor disfrazado.
Y lo que parecía exageración era cuidado.
Y si todavía está, si todavía tenés la suerte, lo mejor que podés hacer es dejarla que te rompa un poco las bolas.
Porque un día vas a extrañar hasta eso: que te diga cómo tenés que vivir, aunque haga años que te fuiste de su casa.


Me llegó al corazón, que bello punto de vista, me encantó!