

Escribir para uno
Un hombre escribe porque no puede evitarlo. Duda, borra, vuelve a intentar. Siente vergüenza y orgullo por igual. Sus historias se mezclan con el olor del café, los ladridos de su perra y los comentarios de su familia.En su rincón del mundo, entre teclas y silencios, sigue insistiendo, convencido de que a veces no se escribe para ser leído, sino para seguir respirando.Y cuando una noche alguien, desde lejos, le deja un simple “gracias por esto”. Se da cuenta que escribir era
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