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Los que no aflojan

  • 8 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

Hay gente que no se rinde, aunque el cuerpo diga basta.

Gente que se levanta cada mañana con la misma tozudez de siempre, aunque el espejo le devuelva una cara cansada y el calendario marque otra fecha en rojo.

Juan, por ejemplo.

Sesenta recién cumplidos y todavía con esa sonrisa que parece hecha a prueba de tormentas.

Hace rato que pelea una batalla larga, de esas que no se eligen, pero que se enfrentan igual.

Y no afloja.

Ni un poco.

No anda declamando heroísmos ni pidiendo medallas. No sube frases motivacionales ni anda diciendo que “todo pasa”.

Hay distintas formas de resistir. Ni mejor ni peor. Distintas.

Algunos gritan, otros se esconden.

Juan sigue.

Con paso corto, con sueño liviano, con esa mirada que todavía encuentra motivos para el brindis.

De pie, sin dramatismos, con una calma que descoloca.

A veces tira un chiste, de esos que desarman cualquier silencio incómodo. O pregunta por los demás, cuando todos sabemos que el que merece la pregunta es él.

Uno ve a tipos así y se aviva de que la vida no se mide en años, sino en la forma en que se los pelea.

Porque hay cumpleaños que no son números: son trincheras ganadas.

Y hay gente que no necesita ganar para enseñarte a pelear.

Gente que convierte cada día en una especie de milagro sencillo.

Juan pertenece a esa tribu, la “de los que no aflojan”.

Ellos no hacen ruido, pero sostienen el mundo.

Esos tipos fueron creados para recordarnos qué la vida no se gana ni se pierde: se vive con esperanza y la frente alta, creyendo que lo que viene todavía puede ser mejor.


Juan lo entendió hace rato.


Así que, cuando lo escucho reir, siento que el mundo —a pesar de todo— todavía tiene arreglo.

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Quién Está Detrás del Blog

RAUL O. LOPEZ

Nací en San Isidro, Córdoba, pero hace años ando instalado en Bahía Blanca.
No me defino como escritor de manual: soy más bien un coleccionista de historias. Algunas me pasaron, otras me contaron y unas cuantas me las inventé para que la vida sea más entretenida.

 

Un día me crucé con la vida olvidada de un granadero de San Martín y terminé escribiendo una novela histórica:

 

Bogado: El Héroe que No Nombran.

 

Eso me enseñó que las mejores historias no siempre están en los libros, a veces están escondidas en un cajón o en la sobremesa de un domingo.

Este blog es mi patio.

Vas a encontrar relatos, recuerdos, ficciones y esas anécdotas que se cuentan bajito, como para que no se escapen.
Algunas te harán sonreir, otras quizás te dejen pensando.

Pasá, sentate y ponete cómodo, dale...

Y si algo de lo que leas te toca, aunque sea un poquito, contámelo.

Porque escribir es lindo, pero compartirlo es mucho mejor.

Si te gustó, ya sabés que hacer...

Acá termina. Y no, no hay escena postcréditos como en Marvel.👋

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